jueves, 2 de diciembre de 2010

CAMINA CON CABALLOS-UN SUEÑO HECHO REALIDAD

CAMINA CON CABALLOS



Esa noche, llena de ansiedad y preguntas acerca de cómo hacer posible la compra de las tierras, tuve la intención de dormir temprano y por el cansancio del día agitado, me fue difícil conciliar el sueño.

Intenté dando mil vueltas en la cama, al mismo ritmo mis pensamientos fluían desordenados.

En una de esas volteretas de mente o cuerpo, sin control de la hora, me debo haber dormido, con la urgencia de estar en el lugar de mis sueños, donde todo siempre cobraba una realidad diferente, mágica, pero llena de sabiduría, y así fuí profundizándome hasta llegar a una espacio enorme, verde, con algunas montañas y riachos, había gente marchando, mujeres, hombres y niños. Eran relativamente jóvenes, no veía ancianos, todos caminaban en silencio, había como un leve retumbar, que parecía que salía de la tierra al pisar de los caballos que iban como en caravana, rodeados de todas las personas.

Era el anochecer, el clima fresco, tenían puestos sobre los hombros una especie de poncho o manto hilado de muchos colores, el cabello largo, suelto y en la frente, una cinta de colores.

En los pies llevaban calzado con telas gruesas, hasta las rodillas, como botas, tejidas, con suela hecha de gruesas fibras vegetales.

Acompañaban a cada caballo, 2 o 3 personas, como de la familia, y los caballos marchaban sueltos, libres, tranquilos, al lado de los niños, que parecían tener un gran dominio sobre los animales, sin embargo no llevaban cuerdas, ni elementos que los sujetaran.

Yo iba como obsevándoles a corta distancia, pero a la vez, podía ver el comienzo, centro y el final de la caravana. Podía mirarlos a la cara, los cuerpos, los caballos, desde tierra y en una vista panorámica. Parecía muy raro. Era como si los estuviese envolviendo, como si fuera el aire o el viento, pasaba y traspasaba todo.

Sentí muchas veces la sonrisa y el saludo tanto de los humanos como de los caballos. Todo estaba en perfecta armonía y entonces me dejé llevar.

Anduvimos un trecho más y llegamos a un lugar donde había una laguna, bordeando a los lejos por un anillo de montañas, verde obscuro, seguro con abundante vegetación.

La luna llena ya estaba en lo alto, reflejaba perfectamente en la superficie del lago, otorgándole luminiscencias plateadas.

Yo, percibía sin verlos, animales salvajes en los alrededores, pero no tenía miedo, estaba en paz.

La caravana, hombres, mujeres y niños, sus caballos, fueron rodeando la laguna y se aquietaban, observé un movimiento que descendía desde las laderas de las montañas, desde los 4 puntos cardinales, eran ancianos, hombres y mujeres vestidos como el resto, pero su poncho o mantos eran de tonalidades plateadas, blancos, relucientes, al igual que las vinchas que sostenían el cabello en sus frentes.

Bajaban y se encontraban en los 4 puntos alrededor de la fuente o laguna, en los espacios que les habían preparado los jóvenes. Allí comprendí que a cada grupo les pertenecía una pareja de ancianos.

Luego, 1 mujer, 1 hombre, y un niño en cada ángulo prendieron una fogata en los extremos de estos puntos. Todo comenzó a tener una melodía, un susurro, una iluminación muy extraña, pero absolutamente mágica.

Cuando todo hubo estado preparado, sin poder evitarlo que lo que hasta ahora era una sensación de aire o viento, que todo lo abarcaba, me fui concentrando y me encontré sobre una senda, vestida como los ancianos, caminando al lado de una bello caballo, cuyo porte y pelaje eran soberbios, y no podía detenerme, él me estaba conduciendo, y así llegamos al borde del agua.

Miré hacia todos lados, con una sorpresa mayúscula, pero nadie me contestaba, sino saludaban dulcemente.

Me conocían? De dónde? Qué estaba haciendo allí?.

Alguien me hablaba, pero no movían los labios.

Qué estaba pasando?

Y escuché dentro de mí una voz, como un eco y en todos los rincones del lugar.

"HOLA!!! has llegado con los tuyos para hacer lo que debes hacer desde que la luz y la obscuridad, la tierra, el cielo y las aguas se definieron.

Somos tu familia, y donde hayas ido, donde vayas a ir, o donde te encuentre, allí también estaremos contigo.

Hoy recibirás tu bautismo, de agua, de luna, de plata, de fuego, de viento, de tierra, de sol y de oro.

Aquí junto con el espíritu que te conduce desde el caballo, mudarás tus miedos, inseguridades y hasta tu nombre.

Esto les sucede y les sucederá por la eternidad a nuestros hijos, ya en otras épocas fuiste tú la que ocupó el lugar de los niños, caminantes, como los que ves aquí. Hoy ya podrás entrar y dormir en esta laguna y salir al amanecer, para que los rayos dorado del Gran Sol, se queden para siempre contigo como es nuestra tradición, entrarás al agua de esta laguna sagrada con tu caballo, ambos unidos por la misma misión. En el agua dormirán, respirando como cuando estaban sumergidos en el líquido amniótico, y aquí la madre será para ambos la tierra que contiene a la gran laguna, y todos los espíritus que conforman esta dimensión.



Sin mediar más explicaciones y sin poder resistirme, con una sensación de entrega y mansedumbre absoluta, fui caminando al lado de mi caballo, entrando en el agua que me transmitía una gran placidez y armonía y ya no supe nada más, solamente vi que había incontables estrellas luminosas en el medio acuoso.

No supe cuanto tiempo pasó, y si existió el tiempo, me encontré saliendo junto a mi caballo del agua frente a un sol como el que nunca jamás había visto, y a medida que emergíamos, sus rayos nos envolvieron y nos encontramos bañados de luz dorada, cálida, maravillosa.

Allí nos estaban esperando una pareja de ancianos, los demás ya no estaban, y así me hablaron: desde hoy tu nombre verdadero, el nombre por el cual te conocerán los planetas, el cielo, el agua, la tierra, la tormenta y la quietud, el viento, el fuego y todo lo que existe en el universo es: la que camina con caballos, y esa será tu misión, no importa, donde nazcas, ni tampoco cuando, ni tampoco con quien, ni tampoco lo que hagas, serás siempre: la que camina con caballos.

Este es el nombre que esta pareja de ancianos sabios te concede por orden superior.

Siempre que nos necesites, toda esta familia, tu familia, te acompañará y auxiliará, a ti querida hija y a tu caballo.

Ahora entenderás tantas cosas de tu vida, y tendrás así armas para lograr tus sueños, que son los nuestros, porque siempre estarás en el camino de los caballos, porque sos la que camina con caballos.

Sabemos que tienes que resolver una situación especial, para caminar con caballos. No temas, en unos días, aunque al recordar esto no sepas si fue realidad o simple ensoñación, encontrarás a un hermano de nuestra tierra plateada que deberá ayudarte en lo que necesites.

No olvidarás en tu interior esta ceremonia, y cuando te encuentres triste, preocupada, temerosa o hayas perdido la senda, naturalmente regresará el recuerdo de esta noche iniciática, donde todos los elementos se conjugaron para parirte a tu real vida "la que camina con caballos". Nos volveremos a encontrar."

Al despertar, recordé, y no sé por qué la primera vez, a los 4 años, sobre el lomo de un caballo, y mucho más cerca en el tiempo, aquella silla de ruedas. y de un salto me incorporé y salí al jardín corriendo a ver el amanecer.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡Impresionante el relato!!! Gracias por compartirlo aquí.

    ResponderEliminar
  2. La Puriqpashuko, la que camina con caballos.

    ResponderEliminar